SALVAJE PARECE,
DOMESTIKADA NO ES
El nuevo enfoque de interiorismo que te conecta con tu verdadera gran esencia
La siguiente historia, es una historia real, que te emocionará muchísimo y que simplemente leerla te será útil porque descubrirás quien ha sido la verdadera inventora de llevarte los muebles casa y montarlos tú misma.
Y no, siento decirte que no ha sido IKEA.
París, 1926
Charlotte Perriand, una joven arquitecta, interiorista y diseñadora que acaba de terminar sus estudios, desea trabajar para el prestigioso arquitecto Charles-Édouard Jeanneret-Gris, o más conocido como Le Corbusier.
Ring Ring. Suena el teléfono.
¿Si, diga?. Es el mismísimo Le Corbusier al otro lado de la línea.
¡Hola! Soy Charlotte, una joven con un talento desbordante y me gustaría trabajar para usted. (No dijo esto exactamente pero vamos, la finalidad y el tono eran estos).
Contestación: “Señorita, en este estudio no se bordan cojines”. Y cuelga (Esto, según está documentado, sí que ocurrió así. LITERAL).
Lo sé, lo sé, sé lo que estás pensando… pero tranquila, la historia no termina aquí.
Un año más tarde, visitando El Salón de Otoño, una exposición de arte que se celebra en París desde 1903, Le Corbusier ve algo que le deja impactado: el diseño de una barra de mini bar en el interior de una vivienda.
Exacto! La barra de mini bar que hoy en día nos resulta tan familiar y hasta conveniente, en ese momento, era algo tremendamente ingenioso e inesperado.
Y sí, lo has adivinado; cuando nuestro querido arquitecto se agachó para ver la cartela y su autoría, ahí estaba ese nombre, «Charlotte Perriand».
Le Corbusier no tuvo más remedio que tragarse sus palabras y llamarla al día siguiente para pedirle que formara parte de su estudio.
Hicieron grandes cosas juntos.
Se decía que Charlotte tenía la capacidad de humanizar los espacios interiores proyectados por Le Corbusier. Y vaya si lo hacía!
Y no solo colaboró con Le Corbusier durante décadas, lo hizo también con otros grandes de su época, como Jean Prouvé, galerías de arte, y varias firmas de mobiliario.
Charlotte hizo grandes cosas.
En su época, no existía internet, ni Google, ni redes sociales.
No las necesitó para conectar consigo misma y con el mundo. Para ser fiel a su esencia.
Fue la precursora del arte de vivir, del mobiliario ergonómico, del concepto de cocina abierta, (que tanto inunda nuestros hogares hoy en día).
Y a finales de los 40, tras su estancia en Japón, retornó a París para desarrollar una serie de estanterías modulares que el usuario podía llevarse en una caja, personalizarla en el momento del montaje y al que ella denominó “compóngalo usted mismo”.
Te contaría que se hizo millonaria, y cosas así pero no es verdad. Charlotte era una adelantada a su época y no consiguió comercializarlas.
De que si no, íbamos a conocer años más tarde a Ikea.
Charlotte simplemente, tuvo una VIDA BUENA, dejando un gran legado e incluso hoy en día existe una Fundación que lleva su nombre, promovida por su hija y bajo la cual se conmemora su obra.
Charlotte tuvo claro cómo renunciar a una vida domesticada conectando con su verdadera esencia.
Sabes que lo tienes claro cuando no te conformas con una vida fabricada en serie.
Y es que tu forma única de moverte, de sentir, de cómo percibes las cosas, es eso; ÚNICA y así como un caracol habita un caparazón salvajemente perfecto, existe un espacio perfecto diseñado salvajemente a medida para ti, uno que claramente no puede resumirse en una foto de Pinterest.
Porque está claro, ¿verdad?
Yo lo tengo claro.
Tanto como para no enseñarte los espacios interiores que he diseñado para otras personas, ni las típicas fotos del antes y el después o imágenes de inspiración que podrías encontrar fácilmente en internet o en 2 minutos con la ayuda de la IA.
Lo siento, pero obviamente no es eso lo que aquí te vas a encontrar.
No empezaré hablando de reformas, de estilismos, de muebles o de pinturas.
Nada de eso hará que te conectes con tu estado salvaje. Si solo quieres que hablemos de eso, el interiorismo que ofrezco no es para ti. Pero hay un montón de buenos profesionales ahí fuera con los que hablarás solo de cosas de ese estilo.
Lo que yo te ofrezco es un camino directo y sin atajos hacia tu ESENCIA para que puedas verla reflejada en cada rincón de tu espacio.
Y entonces sí, vienen las telas, la pintura, los muebles (y las reformas, si es tu caso).
Después. No antes.
Y sé muy bien de lo que hablo.
Sólo en 2022, los hogares españoles gastaron 9.260 millones de euros en artículos de mobiliario y decoración. El 60% provenían de China.
Lo doméstico frente a lo salvaje.
He podido acompañar a muchas de mis clientas que antes se sentían ahogadas, invadidas o agotadas por la cantidad de cosas que inundaban su hogar, desdibujándose entre todo ese ruido su verdadera esencia.
Sé muy bien cómo hacer que dejes de postergar(te) y que reconquistes tu hogar.
Sé perfectamente que el brilli brilli que intentan enseñarnos en RRSS no es real ni sostenible si no hay un trabajo previo que pasa por hacerte buenas preguntas. Conozco verdaderamente todas las excusas y objeciones que aparecerán en tu mente cuando empecemos a trabajar juntas.
Ocurren cuando queremos hacer un cambio, un cambio de verdad.
También he visto la magia que ocurre en mis clientas cuando deciden arremangarse, conectar con su esencia y tomar las riendas de los espacios que habitan.
Esta soy yo. Diana Sierra.
La cara visible del estudio.
Interiorista, graduada en A.D.E., persona, humana, mujer.
Y como tú, yo también vibro con mi estado salvaje. Uno que más que de mí, habla de lo que mejor sé hacer: crear espacios con los que las personas se sienten conectados con quien realmente son.
Mi abuela paterna se apellidaba Casas, supongo que la profesión me viene de familia.
¿Cuántos años más vas a vivir en un espacio que (no) habla de ti?
Según datos recientes, la esperanza de vida de una mujer en España es de 85,5 años y subiendo… Resta tu edad y sabrás los años que vivirás en un espacio que claramente no habla de ti.